Aparecen dos quinceañeros a punto de culminar el acto sexual, cuando de repente la chica, que se da cuenta de que no tienen preservativo, saca su vena artística y se pone cantar a ritmo de rap: “Tronco, yo no corono rollos con el bombo, yo sólo con condón. Con condón, yo gozo mogollón, o con condón, o yo sobro”.
Lo que parece una escena sacada de la serie Física y Química, ese bodrio de enredos adolescentes de Antena 3, es en realidad la campaña del Ministerio de Sanidad para promover el uso del preservativo. 2,2 millones de euros le ha costado al ministro Bernat Soria el anuncio que pretende “proteger a los adolescentes de los embarazos no deseados" (sic).
El problema no es que los muchachos en cuestión estén en la incipiente pubertad, el dudoso gusto del montaje, una letra patética (que, según el ministro, se adapta al lenguaje de los chavales de hoy), la vergüenza ajena que le entra a uno al ver el spot en televisión o el uso de las arcas públicas para esconder la incapacidad del gobierno ante la masificación de embarazos no deseados.
Lo preocupante es el mensaje que se transmite: el acto sexual queda reducido a un mero acto de consumo en el que no cuenta el amor, la responsabilidad que encierra, sus consecuencias, la fuerza creadora del mismo, las enfermedades de transmisión sexual… El objetivo es fomentar el consumo de preservativos (que bajó de 129 a 128 millones en 2006), y además, disminuir el número de embarazos no deseados, ya que en 2007 abortaron 6.273 menores de edad y otras 4.400 dieron a luz.
Ante tal panorama, la chica del anuncio decide: “Yo no corono rollos con el bombo, yo sólo con condón”. Vamos, que igual le da infectarse de una gonorrea, herpes o incluso el virus del sida. Mientras no acabe con un bombo, lo que haga falta. Y el maromo (que parece que lo único que quiere es acabar la faena), acepta perruno la obligación.
¿Consigue Soria su propósito? Lo dudo mucho. Los jóvenes ya saben que pueden convertirse en padres forzosos en una noche, y también saben como evitarlo. Un anuncio rapero no va disminuir ni la promiscuidad, ni el aumento consiguiente de embarazos no deseados, de abortos y de enfermedades de transmisión sexual. Es más, lo único que provoca es el desconcierto y la deformación de la realidad entre los jóvenes, que creerán que “sólo con condón, gozan mogollón” .
Por ello, se agradecen iniciativas como la de
HazteOír, que ha lanzado una “contracampaña” en positivo para difundir la mejor información en educación sexual que existe hoy día. Su propósito es hacer llegar a todo el que lo desee la Guía "Adolescentes frente al SIDA. Preguntas con respuestas", publicada por cinco prestigiosos médicos especialistas del Hospital Carlos III de Madrid que recientemente se enfrentan a un expediente de investigación por recomendar en la Guía la abstinencia de relaciones sexuales en la adolescencia, la fidelidad en la pareja y ofrecer una visión integral de la sexualidad humana.
La distribución de la Guía es gratuita y se puede encargar en la siguiente dirección:
http://www.hazteoir.org/node/15980Desde el mismo colectivo nos animan también a escribir al consejero de Sanidad de Madrid, Juan José Güemes, que inició un expediente de investigación a los autores de la Guía, para pedirle que apoye la verdad científica y no los dogmas de lo políticamente correcto:
http://www.hazteoir.org/node/15659Lucía