lunes, 24 de noviembre de 2008

Querer es poder

Quiero hablaros de 3 grandes mujeres (una pequeña muestra, os animo a que juntas descubramos a tantas otras luchadoras), que gracias a su esfuerzo y voluntad han dado grandes pasos en la historia de la lucha personal y profesional:


Elizabeth Blackwell que tras lidiar con el machismo de la época y los prejuicios de la sociedad, superó cualquier tipo de expectativas, y se graduó el  23 de enero de 1849 como la primera médico mujer de la historia.

Valentina Vladimírovna Tereshkova fue la primera mujer de la historia en viajar al espacio, a bordo del Vostok 6, el 16 de junio de 1963. Además, hizo algo que ningún americano había hecho: dio 48 vueltas alrededor de la Tierra durante tres días, algo que hasta entonces era considerado imposible.

Patricia Ortega, en 1988 fue la primera mujer en ingresar en las Fuerzas Armadas, hoy es comandante del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos con destino en la Dirección General de Infraestructuras del Ministerio de Defensa. Queda menos para que una mujer llegue a los cuadros de mando más elevados, como son el de teniente coronel (previsto para el 2010) y el de la primera general, que habrá que esperar al 2016, y todo ello será sin aceptar ningún tipo de ventaja, sin necesidad de que se les regale nada.

Estas mujeres encontraron obstáculos en su camino, seguro que no faltaron pesimistas que tildaron de imposible sus sueños, por suerte, no creyeron en el significado de la palabra imposible. Lo que caracteriza a estas mujeres – y a tantas otras-  es la lucha constante e incansable por alcanzar sus sueños, su empeño no mermó ante los obstáculos que encontraron, es evidente que no fue fácil, así que si ellas pudieron, nosotras también.

Por ello, propongo eliminar de nuestro vocabulario la palabra imposible. La RAE la define como “sumamente difícil”, pero ¿quién calibra la dificultad de las cosas?, ¿Difícil para quién? No será tal adjetivo fruto de  miedos, autolimitaciones, y voluntades de cristal. Estas mujeres nos demuestran que los resultado que obtenemos dependen de lo que sembramos y hacemos (ley causa-efecto).Las convicciones y valoraciones tienden a ser profecías que se autocumplen, cuando estoy convencido de algo, adopto una actitud determinada que hace que se acabe cumpliendo aquello que previamente había pensado que iba a pasar.

Aprendamos de las personas de éxito, que son grandes luchadoras y profesionales del fracaso.  Saltean los obstáculos y aceptan los “fracasos” como fuente de información, y al creer en sus proyectos y sueños siguen luchando, y eso, y sólo eso, les lleva a convertir sus sueños en realidad. Son personas que no tienen miedo a las palabras esfuerzo, perseverancia y lucha. No tenemos excusa para batallar por aquello en que creemos, llámese proyecto personal, familiar o profesional. Porque la vida está llena de oportunidades para los que permanecen atentos. Seamos personas que en el día a día aprenden, actúan y avanzan en la lucha por alcanzar sus proyectos. 

A las mujeres anónimas que nunca se cansan de luchar, que creen en la palabra puedo, que muestran su mejor sonrisa cuando la vida no parece lo rosa que debiera ser, porque la vida está llena de oportunidades, ilusiones y sueños esperando hacerse realidad.

Mª Ángeles

2 comentarios:

Lucia dijo...

Siendo lunes, se agradecen este tipo de escritos que le agrandan a una la moral y le hacen ver que las metas son posibles. Muchas veces, somos nosotros mismos los que nos empeñamos en frustrar nuestros sueños. Recomendaré el blog a mis amistades, ¡a ver si se ponen las pilas!

Anónimo dijo...

Me ha dejado sin palabras.... Gracias

Clara